¿Alguna vez te preguntaste cual es tus cárcel? ¿Que celdas la componen? 

No están hechas de ladrillo ni tienen un nombre ajeno,

y además, eres la única persona que tiene las llaves de cada una de sus celdas,

hablamos de celdas, hay tantas como quieras construir y a veces pasas de una a otra sin darte cuenta:

Celda 1: El miedo

Celda 2: La culpa

Celda 3: El rencor o resentimiento

Celda 4: El desamor

Celda 5: No querer perdonar

Celda 6: La incomprensión

Celda 7: Falta de agradecimiento

Y así podríamos construir una cárcel a medida por cada ser humano.

Cada celda, te ata solo a ti, eres tú quien está tras los barrotes, y ahí estás, sin saber que hacer, pánico del miedo o el desconcierto, sin saber como comenzar a dar el paso hacia el cambio, que dirección tomar, que opciones te das, con qué recursos cuentas y justo en este punto de estancamiento, tienes dos opciones (en realidad muchas más que se desarrollan a partir de esta primera elección); Quejarte de tu “mala suerte” y echar la culpa a los demás o hacerte responsable y asumir las riendas de tu vida. Muchas otras veces elegiste la primera opción; ¿de qué sirvió si ahora estamos en el mismo punto?

Además ahora sabes no hay culpables, ya te habrás dado cuenta de la inutilidad de la culpa, tanto hacia ti mismo como a los demás. Vivimos en una época en la que ya no se permiten estas viejas excusas, en la que se te pide que seas consecuente, comprensivo, agradecido y valiente, valiente para tomar las riendas de tu vida y construir esa persona en armonía con la esencia que llevas dentro.

¡Es tu momento!

¡Permítete!

Si no sabes como afrontar esas celdas o sientes que necesitas herramientas que te ayuden, contacta conmigo y miramos que consulta será más adecuada para ti en estos momentos de tu proceso evolutivo.

 

 

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