Queremos cambios, que nuestra vida de un giro, que todo cambie a mejor. En realidad, buscamos que el entorno cambie, que nuestra pareja sea más amable, nuestros familiares más comprensivos, el vecino menos entrometido, y así tenemos una lista enorme de los cambios que “tienen que” hacer los demás. ¡Así seremos felices! “Creemos”.

Buscamos cambiar nuestra vida a expensas de lo que los demás sean capaz de cambiar en ellos mismos. Cuanto menos, ¡Somos increíbles!. ¿Es normal dejar en manos de otros nuestra felicidad, nuestro avance? ¿En manos de otros que ni siquiera tienen por qué seguir nuestros guiones?
Si analizamos estas expectativas ilógicas no tenemos ninguna posibilidad de cambiar nuestro entorno, todo seguirá exactamente en el mismo punto.
¿Por qué?, ¡Pobre de mí!, ¿Qué haré?
Tomar responsabilidad y conciencia. Solo esto.

Cuando queremos que nuestro entorno cambie; la familia, la pareja, el trabajo, aspectos de la personalidad, el sufrimiento… ¡Necesitamos empezar a cambiar! No importa si nuestro vecino se despierta a las 3.00 am y comienza a dar golpes en la pared todos los días, no. Lo realmente importante es lo que nosotros hacemos con ese suceso. ¿Crees que serviría de algo maldecirle todos los días, uno tras otro? Si queremos cambiar lo más mínimo de nuestro entorno, empecemos cambiando nuestra ACTITUD.

conciencia

Puede ser que tengamos una relación complicada con un familiar y discutamos con esa persona cada vez que le vemos o hablamos por teléfono. Quizás haya llegado el momento de cambiar nuestra visión sobre esa persona.
Te propongo que hagas una lista con las cosas que no te gustan de esa persona. Analízalo bien, son creencias que has ido adquiriendo a través de las experiencias, has creado una idea mental donde esa persona encaja a la perfección. Y, esa persona seguirá siendo fiel a tu creación hasta que le des libertad. Esa libertad comienza por cambiar la visión sobre ella. Comienza cuando hagas la siguiente lista, si. La lista de las virtudes de aquella persona que te saca tanto de quicio. Todos tenemos virtudes, siéntate y analiza. Si somos honestos, la lista tiene bastantes virtudes. ¿Por qué no nos hemos dado cuenta hasta ahora? Estábamos tan ocupados regando, fortaleciendo y dando veracidad a nuestra imagen sobre esa persona, que atraíamos inconscientemente, situaciones que nos confirmaran esta creación de nuestra mente. Así, pasábamos por alto todas las virtudes de aquella persona.
Empecemos a relacionarnos con esta persona desde sus virtudes, iremos incorporando la lista de sus dones en nuestro inconsciente y así, nuestra relación, cambiará. ¿Y como habrá sido? – Cambiando nosotros primero, como ya te habrás dado cuenta.

Te propongo que lo pruebes, con constancia, y luego compartas los resultados.

El cambio no está en tu entorno, está en tu interior.

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