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Lo que vivimos hoy nada tiene que ver con la “buena o mala suerte”. La experiencias que la vida nos plantea tienen un sentido concreto en nuestra evolución personal, así como un origen. En ocasiones, la vida nos plantea una y otra vez situaciones similares. Otras veces, vivimos situaciones que creemos injustas y nos rebelamos contra ellas. En realidad, todo lo que vivimos son tanto consecuencias de acciones que hemos tenido en esta vida o en encarnaciones anteriores, como aprendizajes que nuestra Alma ha decidido venir a hacer en este momento y la parte del karma familiar que hemos asumido al elegir la familia en que nacemos.

Para avanzar en los aspectos de nuestra vida que nos incomodan, hemos de percibir el inicio energético de ese conflicto que ya se manifiesta en nuestras vidas para, desde el inicio, ir poniendo orden interno, tomando conciencia y reconciliando la situación. Es imprescindible encontrar el foco de dolor para poder transformarlo y que nuestra energía deje de resonar en esa vibración.

Muchas veces es sorprendente hacia donde nos llevan los Registros akáshicos con el método de Sanación Kármica, son situaciones que no hubieramos imaginado nunca y al hacerlas conscientes, nos resuenan totalmente en el corazón y es entonces cuando empezamos a abrirnos al cambio y a la sanación real desde el corazón, logrando manifestar un cambio en nosotros y nuestro entorno.

Es una consulta profunda, de toma de conciencia de nuestra propia realidad interior, una consulta donde nos hacemos responsables de nuestro plan de vida y encontramos herramientas para para remover, liberar y sanar todos los acuerdos y contratos álmicos, muchas veces alojados en nuestra memoria celular, revisar las situaciones kármicas y conocer el propósito de nuestra vida para nuestro mayor bien y el de todos los que nos rodean.

En la consulta, conectamos con el foco de dolor desde un estado neutro, nada traumático, para poder transformar todas las energias y vibraciones densas en otras de bienestar. Esto es lo que experimenta el consultante, una liberación de todas esas emociones que en ocasiones ni era consciente de que albergaban en su interior provocando diferentes resonancias en su vida. Conectan con ello y, a través de diferentes protocolos, se liberan.

La información se recibe en relación a lo que el consultante está preparado para hacer consciente y ordenar en ese momento de su proceso. Una vez hemos recibido la información necesaria para el consultante, nos apoyaremos en la terapia regenerativa para acompañar a la persona en su proceso de sanación, apoyándola creando canales energéticos de armonía para que sea capaz de sacar de su interior todo el dolor que produjo la situación que ahora le incomoda en su vida. Aprendemos diferentes protocolos para ir sanando la situación a diario, hasta que por fin, hayamos dejado de resonar 100% con ese foco de dolor.

Conocer experiencias de nuestro pasado, hacerlas presentes y liberarnos de esa carga es hoy en día un regalo divino que nos conecta con nuestra propia realidad interior, con la esencia de nuestro Ser. Así como nos da la oportunidad de ir desmontando conflictos internos poco a poco.